Un penal en el aire, un comunicado en tierra El jueves 8 y el viernes 9 de octubre, el Centro Penitenciario El Castillo, en Mazatlán, dejó de ser una cárcel para convertirse en un…
En 30 segundos
- La gobernadora Graciela Domínguez Nava ofreció los terrenos
- El mando no se compra con ladrillos Quien ha caminado un Cereso estatal sabe que el problema rara vez es la falta de muros
- Cuando eso falta, entran armas, drogas y teléfonos, y el orden interno lo imponen quienes tienen dinero o fusiles
¿Qué ocurrió?
Un penal en el aire, un comunicado en tierra El jueves 8 y el viernes 9 de octubre, el Centro Penitenciario El Castillo, en Mazatlán, dejó de ser una cárcel para convertirse en un campo de batalla. Los reportes de prensa difieren en las cifras, entre diez y doce personas muertas, incluido según algunos medios un niño de dos años que visitaba a su familia, pero coinciden en lo esencial: dos episodios violentos en menos de veinticuatro horas dentro de un recinto que el Estado dice custodiar.
Este sábado, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, anunció en X que el Gobierno federal construirá, con recursos federales, un nuevo centro penitenciario en Sinaloa, “moderno, seguro”. La gobernadora Graciela Domínguez Nava ofreció los terrenos. No se informó dónde, cuándo empezará la obra ni cuándo terminaría. Ante una jornada letal en una cárcel que existe, la respuesta es otra cárcel que todavía no existe. Un penal que, en el mejor de los casos, tardará años en proyectarse, construirse, equiparse y dotarse de personal. Mientras tanto, los vivos de El Castillo seguirán en el mismo edificio, con la misma custodia y las mismas complicidades. El anuncio no resuelve la crisis: la archiva dentro de una promesa de concreto. El propio anuncio admite la fragilidad: mientras se concreta el proyecto, El Castillo fue reforzado con elementos de la Guardia Nacional y personal del Órgano Administrativo Desconcentrado Prevención y Reinserción Social. La Federación reconoce que el penal estatal no se sostiene por sí solo.
¿Por qué es importante?
El mando no se compra con ladrillos Quien ha caminado un Cereso estatal sabe que el problema rara vez es la falta de muros. Es la falta de mando. Un penal se gobierna con conteo exacto de población, clasificación de internos, separación de grupos rivales, revisiones sin aviso, custodios formados, bien pagados y rotados, y una cadena de responsabilidad que llegue hasta el director.
Contexto de la noticia
Cuando eso falta, entran armas, drogas y teléfonos, y el orden interno lo imponen quienes tienen dinero o fusiles. Se llama autogobierno, y ningún edificio recién inaugurado lo cura. Se muda con los mismos internos, los mismos custodios y los mismos arreglos. Los precedentes son incómodos. En 2016, el penal de Topo Chico, en Nuevo León, vivió una riña con cuarenta y nueve muertos, en un recinto cuyo autogobierno era señalado desde mucho antes. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos publica…
Datos clave
- Fuente: Expansión Política
- Categoría: Noticias Nacionales, Seguridad, Política, Servicios Públicos
- Fecha: 12 de octubre de 2026
- Medio: Rotativo32
Fuente consultada: Expansión Política / Adaptación editorial: Rotativo 32



