Aves rapaces son utilizadas como método de control biológico para disuadir a especies oportunistas atraídas por restos de comida, sin químicos ni métodos agresivos.
Playa del Carmen, Quintana Roo, 5 de septiembre de 2026.– Desde el cielo llega una alternativa ecológica para atender uno de los problemas que enfrentan hoteles y restaurantes de Cancún y la Riviera Maya: águilas entrenadas participan en programas de control de aves para mantener alejadas a especies oportunistas sin atacarlas ni ponerlas en riesgo.
Aunque la presencia de estas aves rapaces puede resultar poco común para huéspedes y comensales, forma parte de una estrategia de control biológico que busca reducir la concentración de otras especies en determinadas áreas.
A diferencia de métodos que recurren a productos químicos, trampas u otras acciones agresivas, esta técnica aprovecha la presencia de un depredador natural para generar un efecto de disuasión.
Una estrategia basada en la naturaleza
Elaman Recillas Muñoz, de la empresa Kanan Koot, explicó que su trabajo consiste en controlar la presencia de aves y otros animales mediante métodos biológicos, una alternativa que comienza a ganar espacio entre establecimientos turísticos interesados en manejar sus instalaciones de una manera más compatible con el medio ambiente.
En hoteles y restaurantes, la disponibilidad de alimento generada por restos de comida puede convertir determinadas zonas en puntos atractivos para diferentes especies oportunistas.
Cuando las aves encuentran condiciones favorables para alimentarse, permanecer y reproducirse, su concentración puede aumentar y provocar complicaciones dentro de las instalaciones, además de modificar el equilibrio natural del entorno.
Para evitarlo se utilizan aves rapaces entrenadas, entre ellas el aguililla de Harris (Parabuteo unicinctus). Su presencia provoca que otras aves perciban el área como un sitio de riesgo y opten por alejarse.
“Es un método de disuasión”, explicó Recillas Muñoz, quien precisó que el objetivo no consiste en atacar o eliminar a las aves, sino generar las condiciones necesarias para que eviten determinadas zonas.
El especialista explicó, durante una entrevista realizada en el club de playa Maroma Beach de Grupo Lomas, que el ejemplar entrenado desempeña una función similar a la que tendría un depredador dentro de su entorno natural.
De los aeropuertos a los complejos turísticos
La utilización de aves rapaces para este tipo de tareas no es nueva. Durante años la técnica ha sido empleada principalmente en aeropuertos para mantener despejadas las pistas y disminuir los riesgos asociados con la presencia de aves.
Su efectividad ha permitido trasladar el modelo a otros espacios, entre ellos hoteles, restaurantes y resorts.
En destinos como Cancún y la Riviera Maya, donde la actividad turística mantiene una estrecha convivencia con ecosistemas de gran riqueza, el uso de águilas entrenadas representa una alternativa para controlar la presencia de especies oportunistas sin recurrir a sustancias químicas.
Los horarios y recorridos de las aves rapaces pueden adaptarse a la operación de cada establecimiento y concentrarse específicamente en las áreas donde se requiere realizar la disuasión.
Vigías naturales en hoteles y restaurantes
Más que eliminar a las aves que llegan a las instalaciones turísticas, el objetivo es modificar su comportamiento y evitar que encuentren en hoteles y restaurantes una fuente permanente de alimento o un lugar favorable para establecerse.
De esta manera, las águilas entrenadas funcionan como vigías naturales, contribuyendo al control de poblaciones de aves oportunistas mediante una estrategia que busca reducir el impacto de la actividad turística sobre el entorno.
El uso de estos métodos abre también una alternativa para establecimientos turísticos interesados en combinar sus necesidades operativas con prácticas de manejo ambiental menos invasivas en una región caracterizada por su biodiversidad.
Referencia: InZoom.Mx









